Registro de lecturas
Introducción
Ávido lector desde mi más tierna infancia. Me inicié de la mano del gran maestro Ibáñez, con sus tebeos de Mortadelo y Filemón, por simple imitación del hábito lector de mis padres. Tenía sus viñetas casi memorizadas de tantas relecturas.
En la adolescencia logré despegarme parcialmente de ellos para caer en las redes de la fantasía, la ciencia ficción y el terror. En todos esos casos la elección de los títulos no fue en absoluto arriesgada y devoré libros de autores que hoy serían considerados clásicos. Por nombrar algunos, pasaron por mis manos textos de Tolkien, Tad Williams, Ursula K. Le Guin, Asimov, Herbert, Orson Scott Card, Orwell, Bradbury, Huxley, Wells, Simmons, Stephen King o Clive Barker.
Después atravesé después una especie de “época oscura”, donde apenas encontraba tiempo para la lectura. Por desgracia, siempre parecía haber alguna tarea más importante que realizar o, incluso, tenía la falsa sensación de que leer no era una labor productiva.
Con el paso de los años, me di cuenta de que estaba enfocando este asunto desde un punto de vista equivocado: solo lanzaba excusas para esconder que la lectura había dejado de ser una de mis prioridades.
Así que me replanteé qué debía ser importante para mí. Desde entonces, intento dedicar cada día un rato a la lectura, pues el beneficio que me aporta a nivel mental y como persona no tiene precio.
Registro de lecturas
A continuación listo mis lecturas en orden cronológico inverso (de la más reciente a la más antigua), desde que comencé este registro en la web. Cada título incluye un enlace a Goodreads por si quieres ampliar información.