Errores frecuentes a la hora de elaborar programaciones didácticas

Errores frecuentes a la hora de elaborar programaciones didácticas

En esta entrada echaremos un vistazo al artículo “Guía para la elaboración de una programación didáctica en las etapas de Educación Primaria y Secundaria”, que viene de la mano de Ignacio Polo y Gemma Puertas.

Empecemos ofreciendo la referencia completa del mencionado artículo, para el que me gustaría destacar que su acceso es libre, hecho que siempre agradezco y opino debería ser la norma que seguir:

  • Polo Martínez, I., & Puertas Bescós, G. (2017). Guía para la elaboración de una programación didáctica en las etapas de Educación Primaria y Secundaria. Avances en Supervisión Educativa, (27). https://doi.org/10.23824/ase.v0i27.593

El texto posee un objetivo, cuanto menos, ambicioso, tal y como nos deja entrever en el siguiente párrafo:

El objetivo esencial de este artículo es facilitar la elaboración de programaciones didácticas (ateniendo al marco normativo vigente en Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria), reales (en cuanto a su reflejo con la docencia que se está practicando en las aulas), contextualizadas (al grupo de alumnado, nivel educativo y materia curricular del presente curso escolar), eficientes (en equilibrio entre la cantidad de información que aportamos y la calidad de la misma), actualizadas (en función de las posibles variaciones que se produzcan en el grupo clase a lo largo del curso) y evaluables (desde un planteamiento procesual dirigido al análisis de los logros que se van alcanzando tras el proceso de planificación inicial).

A la hora de elaborar una programación didáctica (PD) de cara a unas futuras oposiciones, tener a nuestra disposición un documento que recopila errores frecuentes y, además, aconseja cómo solventarlos, es poco menos que un tesoro.

Sin pretender llevar a cabo un resumen del artículo en las siguientes líneas, sí que me gustaría compartir algunas ideas que me han resultado interesantes, sobre todo por lo que respecta a la elaboración de programaciones didácticas para las etapas de Secundaria y de Bachillerato:

  • Nuestra PD ha de partir del posicionamiento planteado en el Poyecto Curricular de Etapa (PCE) del centro, que es elaborado y revisado por la Comisión de Coordinación Pedagógica y en él se establecen directrices y propuestas globales de intervención educativa que facilitan la aplicación del currículo a la realidad educativa y específica de cada centro.
  • Hemos de evitar concretar objetivos para un nivel o curso, pues la concreción de estos viene dada por los criterios de evaluación (CE) y los estándares de aprendizaje evaluables (EAE) de cada nivel.
  • No debemos crear o modificar CE ni EAE, aunque sí concretar estos últimos cuando la Administración no lo haya hecho. Por otro lado, ambos precisan la creación de instrumentos de evaluación.
  • Es un error que vinculemos la calificación del alumnado a los propios instrumentos de evaluación, sin considerar la evaluación continua de los referentes de evaluación (CE y EAE).
  • Debemos tener cuidado a la hora de asignar calificación a aspectos que no están recogidos en los referentes de evaluación. El ejemplo más claro que a todos nos vendría a la cabeza sería el clásico “Comportamiento: 10%“.
  • En la ponderación de la materia hemos de incluir todos los EAE, evitando dejar caer la mayoría del peso únicamente en unos pocos. No estaría de más considerar unos EAE imprescindibles (al menos uno por cada CE) en la ponderación que establezcamos, de forma que su adquisición suponga alcanzar la calificación de suficiente.
  • Al hilo del punto anterior, hemos de tener cuidado a la hora de vincular algún EAE imprescindible a un solo instrumento y en un único momento del curso, pues nos plantearía problemas a la hora de plantear mecanismos de recuperación para el alumnado que no superase dicha situación.
  • La información del curso anterior y los resultados de la sesión de evaluación inicial (que deberíamos realizar sin que esta posea efectos sobre la calificación del alumnado) han de tener un adecuado reflejo en nuestra PD.
  • A la hora de señalar medidas de atención a la diversidad es importante que llevemos a cabo concreciones para el grupo de referencia. En la medida de lo posible, debemos evitar redactar un apartado excesivamente teórico y fuera de contexto.
  • A la hora de decidir la metodología hemos de tener en cuenta las características del grupo, así como indicar explícitamente en qué unidad didáctica (UD) se aplicarán determinados principios metodológicos, sin olvidar listar los recursos didácticos necesarios.
  • Debemos analizar los elementos transversales planteados en el PCE e identificar claramente en nuestra PD durante qué UD los desarrollaremos.
  • Hemos de incluir actividades complementarias y extraescolares en nuestra PD, indicando qué actividades ordinarias complementan y, a ser posible, cuyo diseño sea interdisciplinar. Por otro lado, no olvidemos que son de carácter voluntario y, por tanto, no pueden tener efecto alguno sobre la calificación del alumnado.
  • Es necesario que evaluemos nuestra PD en distintos momentos, a saber, al inicio del curso, a lo largo del curso y al final del curso. Para cada uno de estos momentos, incluiremos un proceso de evaluación y revisión.

Me dejo bastantes aspectos relevantes en el tintero, por lo que recomiendo encarecidamente la lectura completa del artículo. Además, las distintas tablas que aparecen en el documento pueden inspirarnos a la hora de relacionar elementos y resumir información relevante contenida en nuestra PD.

P. S. (acerca de la imagen de cabecera): el título del libro que aparece en la fotografía de la fotografía de Estée Janssens, disponible en Unsplash, es ciertamente adecuado para el contenido de este artículo.


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